domingo, 2 de septiembre de 2012

82 años del ciclón San Zenón


Uno de los desastres naturales que ha hecho en la República Dominicana. El 3 de Septiembre de 1930 nuestro país fue azotado por un devastador ciclón, cuyo ojo céntrico atravesó la ciudad de Santo Domingo y la dejó totalmente arrasada.

El ciclón San Zenón dejó a su paso más de 2 mil muertos y quince mil heridos.

Ese día en horas de la tarde, un pavoroso huracán hizo estragos en la vieja ciudad, dejando a su paso más de 2 mil muertos y quince mil heridos, así como barrios y parajes completamente destruidos.

El huracán de categoría 2, de menor dimensión atmosférica que otros que han pasado después por esta primada ciudad del nuevo mundo, pudo destruir lo que encontró a su paso debido a que para entonces la ciudad estaba cimentada por viviendas construidas principalmente con madera.

Sin embargo, la feroz masa gaseosa que pasaba veloz y aterradora por nuestra capital ese aciago día, probablemente nos anunciaba lo que el país padecería bajo la batuta de quien posteriormente se convertiría en amo y señor de la república, de sus tierras, de su ganado, de sus sembrados, de sus industrias y hasta de sus mujeres.

Debido a la carencia de una infraestructura adecuada, la ciudad quedó prácticamente bloqueada. Las inundaciones destruyeron carreteras y puentes y el hambre y la desesperación cundieron en la población.

Mientras barcos de guerra provenientes de varios países acudían al país con auxilios diversos, las masas se lanzaban desesperadas a las embarcaciones en busca de la ayuda necesaria para la supervivencia propia, la de sus hijos y familiares más cercanos.

Los conocimientos en el plano sanitario estaban en pañales. La ingesta de agua y comida contaminada hacían estragos en la población. La carencia de medios de comunicación adecuados era un obstáculo para la aplicación de una pronta y masiva campaña de orientación general, por lo que la desinformación se constituía en una rémora que se expresaba en muertes y calamidades catastróficas.

El hedor de los cadáveres creaba contaminación y epidemias. Cientos de ciudadanos y ciudadanas eran enterrados en fosas comunes y otros cremados en lugares distantes al centro de la capital. Era necesario tomar medidas salvadoras, por lo que en ese momento hizo su aparición quien luego.


Fuente: Enciclopedia Virtual Dominicana.  lasenal.net