lunes, 26 de abril de 2010

A puño limpio



ñ
Esta foto ha sido catalogada como una de las mejores fotografias del Siglo 20.


Con la consigna de "evitar otra Cuba", los norteamericanos invaden a la República Dominicana el 29 de abril del 1965.   Más de 42 Marines desembarcaron con el propósito de controlar la situación y hacer que los constitucionalistas se rindan.


El valiente dominicano que aparece en las dos fotos siguientes es Jacobo Rincón (alias Senén Sosa), y fueron tomadas por el reportero gráfico Juan Pérez Terrero, quien laboraba para el periódico El Caribe.



A continuación, puedes ver y escuchar con sus propias palabras, lo que vivió el señor Jacobo Rincón aquel abril...


http://www.youtube.com/v/y00ZKCa6RTE&hl=en_US&fs=1&

El reportero gráfico del periódico El CaribeJuan Perez Terrero tenía solo 30 anos cuando decidio poner en riesgo su vida para dejar para a la posteridad una de las mejores fotografías del siglo XX, que en este año cumple 45 años.


“Tomé fotos del asalto y de cuando se rindieron los cascos blancos. También de personas que iban por las calles con armas en las manos. El único fotógrafo que estaba era yo”.  “Cuando llegaron los norteamericanos acostumbraban a obligar a los ciudadanos que iban por las calles a recoger la basura que los manifestantes esparcían.  Ese muchacho bajaba por la Duarte cuando el marine lo llamó para que recogiera basura. El joven dijo que no, y comenzó la discusión. Yo tomé tres fotos, podían ser seis, pero me retiré porque unos marines boricuas dijeron en español ‘mira a ese comunista tomando fotos’ y tuve que salir corriendo con la cámara. Si me hubiesen alcanzado, me quitan el rollo, como acostumbraban a hacer”.


En una entrevista realizada por la periodista Alicia Estévez, el señor Pérez Terrero dijo que se salvó porque tenía un lente que le permitió captar la imagen sin acercarse mucho. Lo que la gente no vió en la serie de tres fotos publicadas después, que mostraban un hombre desafiante ante un soldado armado.  “Algunos creen que él tenía piedras en las manos pero eran sus puños cerrados”.


Siempre que se le pregunta si valió la pena arriesgar la vida por unas fotos. “Sí”, respondió sin dudar.